Daniel Paradiso es un innovador. Se ve que siempre fue un adicto al quiosco, y lo llevó a sus helados, donde patentó los de alfajor de chocolate (por no decir alfajor Havanna… es igualito, igualito), Bananita (¡Dolca!), Danicol (Mantecol, en términos egocéntricos). La gente del Norte jura que fue el primero en ofrecer estas fusiones de golosina con helado. Sus doce locales ya llegaron desde el norte hasta Núñez, pero el posta, posta, está en Victoria. Es el orgullo de Daniel y tiene hasta juegos para chicos. Y de paso: precios muy competitivos, eh.
Fuente: La Nación

